jueves, 30 de junio de 2005

La espera

“El Señor K esperó algo un día; luego una semana; luego un mes.
Al fin, dijo: Podría haber esperado perfectamente un mes; pero no ese día.”

Por diooooó que capo el suizo loco este!!!!

Quisiera poder comprender.
Despejarme de mi pasado
mis creencias
mis convicciones
y mi aliento.

Quisiera poder comprender.
Arrancarme la piel
mis entrañas
mi sostén
y mi experiencia.

Alguna vez jugué con sofismos
tales cómo
Sólo sé que no se nada
pero
si nada sé
algo sé
por tanto
nada es saber
o
el saber es nada.

Y hoy heme aquí
dentro de la misma paradoja.

Quisiera poder comprender.
Fragmentar mi camino
rever tal o cual situación
tanto cómo para saber
si hay algo que descarto
si de nada me arrepiento
poco o mucho lo que comparto
o del todo me avergüenzo.

Quisiera poder comprender.
Es finalmente un ciclo la vida?
Estaré llegando a ese final
que no es más que otro comienzo.

Hurgo en lo anterior
y no encuentro la clave
para poder torcer el destino
para poder parar el derrotero
que no conduzca al principio
que no conlleve al final.

El Sr. K me ha enseñado
que para toda situación
hay una respuesta
pero
si la misma no satisface
a una de las partes
hay que tener otra preparada
y así siempre
hasta encontrar una
que colme
o sea
la menos traumática.

Quisiera poder comprender.
Porque en mi proponer
no vislumbro alternativas.

Quisiera poder comprender.
Encontrar una verdad
que sin ser absoluta
me asevere ser correcto.

Sin remordimientos.
Sin necesidad de retrocesos.
Sin querer comprender
quisiera poder comprender.

La Paternal – 08-07-1997

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Intercambiando emociones a la distancia
Sintiendo afectos y por sobre todo
COMPARTIENDO
Estoy vago... fiacoso

Descubriste que las paredes no fueron hechas porque sí
y que tras ellas, existía otro mundo que te haría feliz;
y saliste a vivirlo, centímetro a centímetro,
y dejaste que la vida penetre en tu cuerpo yermo;
y supiste de la sal del mar secándose en tu piel,
y de las caricias suaves que el viento te propino;
y del calor fecundo que brinda el sol;
de la frescura amable bajo la sombra del bosque;
y te regocijaste con el volar de los pájaros
y el flotar de las nubes;
y te sentiste agradecida por haber despertado.
Ahora miras el muro derruido
y te das cuenta,
que las paredes no fueron hechas porque sí,
que siempre tuvieron un siniestro fin,
que rotas las cadenas,
destruidos los complejos,
nadie te puede detener;
y tu libertad comenzaste a ejercer.

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